Hay días que tiene un encanto especial. Sant Jordi es uno de esos días. Una camina por la calle, repleta de usurpadores de floristas dispuestos a poner color a un día laborable como cualquier otro.
Uno sonríe en Sant Jordi, al bajar de casa y descubrir en la primera esquina la primera parada de flores, y diez metros más allá otra, y otra, y otra....
Pero no todo es de color de rosa. Por un lado está mi amiga, la que siempre sufre las relaciones porque nunca le llegan hasta Sant Jordi, y cuando rompe con ellos en Febrero me llama y me dice "Nena, otro año sin rosa para Sant Jordi". Para ella las relaciones están entre el Sant Jordi de un año y el del siguiente. Y se lamenta de no conseguir que le lleguen hasta la esperada fecha en que, aunque sea porque toca, le traigan una rosa tan bonita como esperada.
Por otro lado están los vendedores de flores, que no floristas, que un día como Sant Jordi deciden ir al mercado, cargar de rosas algún vehículo improvisado, y venderlo para subvencionar el viaje de fin de curso, uns vuelta al mundo en bicicleta, una ayuda para Chile, etc. Estos tienen unos permisos que concede el Ayuntamiento y se colocan exactamente delante del número que se les otorga de la calle que les haya tocado en gracia. Hasta aquí parece todo normal, pero si paseais por la ciudad a primera hora de la mañana, cuando se están montando las paradas, vereis como unos increpan a otros "aquí no te puedes poner que estás demasiado cerca" o bien "oye, que tú tienes el número 22 y el 22 está cinco metro más para allá".
Y por último, los olvidados, los comerciantes del libro y la rosa que en un día como Sant Jordi se forran pero a costa de dejarse cinco años de vida en cada 23 de Abril. Los floristas, los de verdad, tienen que decidir días antes cuántas rosas comprarán, de qué tipo, a qué precio venderlas, a cuánta gente contratar para ese día, etc. Y si a última hora del día ven que el número de rosas que les queda es muy superior al que esperaban, tienen que empezar a bajar precios, hasta el límite mínimo de "cubrir gastos". Y mientras, tienen que ver cómo el grupo de adolescentes que está una esquina más allá vende más rosas que ellos porque están mucho más baratas.
¿Qué decir de los libreros? el volumen de público que acuede a las librerías es tan elevado que estoy segura de que es el día del año que más libros pasan por la puerta sin que se haya abonado previamente su importe. Tienen que contratar personal, organizar mesas en las que envolver regalos, apostar por los best sellers, intentar que algún escritor venga a firmar libros media horita en todo el día, y no parar de trabajar desde semanas antes, hasta la noche del día 23.
La ciudad está preciosa, el ambiente invita a pasear y disfrutar de las rosas y la cultura, pero todo esto es gracias a tanta y tanta gente que sufre lo que nosotros disfrutamos que este quería ser mi pequeño homenaje a todos ellos.
lunes, 26 de abril de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
Resignarse o morir
Cuando una vive en un barrio teóricamente conflictivo, siempre tienes alguna anécdota para explicar: "pues el otro día en el súper...." "resulta que iba por la rambla...."
Este barrio, además de conflictivo, también es una zona de ocio. Eso implica que la gente sale por la noche, se emborracha, la lía, hace ruido, mea, grita, rompe vasos y botellas por la calle, y luego se van a sus barrios tranquilos a dormirla.
El viernes por la noche salí con un grupo de gente. Estábamos parados frente a un bar, cuando un vecino salió por la ventana y nos increpó en un idioma que nosotros desconocíamos, pero era evidente que se quejaba del ruido que producíamos al hablar a esas horas en mitad de la calle. A parte de algún comentario racista, que me niego a reproducir, alguien dijo "pues si no te gusta, vete a vivir a otro barrio"
Ayer había un debate en la televisión sobre la delincuencia. Uno de los contertulios consideraba que ir al Liceo cargado de joyas es provocar para que te roben. Si vas al raval, vete sin dinero, y así no tendrás problemas. Más o menos, esta era la idea.
Osea, señores, que debemos conformarnos con lo que hay. Si vives en el raval no te quejes del ruido que provocan los borrachos en tu calle, porque vives en el raval. Si vives en el raval, no te compres joyas caras, porque no las vas a poder sacar de casa. Si vives en el raval, no puedes quejarte de las calles con olor a orín humano, de la suciedad en los contenedores, etc.
La única conclusión lógica es pensar que los que viven en el raval, o son masocas, o son tontos. O quizá, a alguien no se le ha ocurrido, pero podría ser que uno viva en el raval porque ahí se lo puede permitir y en el eixample no; puede que alguien viva en el raval porque vivía allí antes de que fuera una zona de ocio y a su edad le sea imposible cambiar de barrio; puede que algunos vivan en el raval porque les gustan las cosas positivas y creen que se pueden mejorar las negativas. Ilusos ellos que no saben que aquí sólo nos podemos conformar, y no pretender mejorar las condiciones de vida de nadie.
El barrio ya es digno, pero también es mejorable.
Este barrio, además de conflictivo, también es una zona de ocio. Eso implica que la gente sale por la noche, se emborracha, la lía, hace ruido, mea, grita, rompe vasos y botellas por la calle, y luego se van a sus barrios tranquilos a dormirla.
El viernes por la noche salí con un grupo de gente. Estábamos parados frente a un bar, cuando un vecino salió por la ventana y nos increpó en un idioma que nosotros desconocíamos, pero era evidente que se quejaba del ruido que producíamos al hablar a esas horas en mitad de la calle. A parte de algún comentario racista, que me niego a reproducir, alguien dijo "pues si no te gusta, vete a vivir a otro barrio"
Ayer había un debate en la televisión sobre la delincuencia. Uno de los contertulios consideraba que ir al Liceo cargado de joyas es provocar para que te roben. Si vas al raval, vete sin dinero, y así no tendrás problemas. Más o menos, esta era la idea.
Osea, señores, que debemos conformarnos con lo que hay. Si vives en el raval no te quejes del ruido que provocan los borrachos en tu calle, porque vives en el raval. Si vives en el raval, no te compres joyas caras, porque no las vas a poder sacar de casa. Si vives en el raval, no puedes quejarte de las calles con olor a orín humano, de la suciedad en los contenedores, etc.
La única conclusión lógica es pensar que los que viven en el raval, o son masocas, o son tontos. O quizá, a alguien no se le ha ocurrido, pero podría ser que uno viva en el raval porque ahí se lo puede permitir y en el eixample no; puede que alguien viva en el raval porque vivía allí antes de que fuera una zona de ocio y a su edad le sea imposible cambiar de barrio; puede que algunos vivan en el raval porque les gustan las cosas positivas y creen que se pueden mejorar las negativas. Ilusos ellos que no saben que aquí sólo nos podemos conformar, y no pretender mejorar las condiciones de vida de nadie.
El barrio ya es digno, pero también es mejorable.
jueves, 8 de abril de 2010
Qué rabia!!!!
Ayer fui a tomar algo a un bar normal de una buena zona de la ciudad. Cuando salimos del bar, mi acompañante se dio cuenta de que le faltaba el móvil. Volvimos dentro, lo buscamos, pero después de desmantelar el bolso tres veces, llegamos a la conclusión de que se lo habían robado.
Por qué me dio rabia? primero porque eso implica llamar, darlo de baja, ir a buscar otro móvil y otra tarjeta, perder las fotos que pudiera haber, etc. Pero también me dio rabia porque no me di ni cuenta. Se te queda una extraña sensación de que eres tonto, cuando lo cierto es que son el resto los que son muy listos.
Cuando te pasa algo así, y que conste que a mi no me han robado nunca (si me robaran, creo que me pondría a llorar!!!), no paras de darle vueltas a lo que hubiera pasado si.... Si me hubiera dado cuenta, si nos hubieramos sentado en otra mesa, si hubiera puesto el móvil encima de la mesa....
En fin, hoy estoy más tranqui, pero ayer me dio mucha, mucha rabia. Putos amantes de lo ajeno!!!!
Por qué me dio rabia? primero porque eso implica llamar, darlo de baja, ir a buscar otro móvil y otra tarjeta, perder las fotos que pudiera haber, etc. Pero también me dio rabia porque no me di ni cuenta. Se te queda una extraña sensación de que eres tonto, cuando lo cierto es que son el resto los que son muy listos.
Cuando te pasa algo así, y que conste que a mi no me han robado nunca (si me robaran, creo que me pondría a llorar!!!), no paras de darle vueltas a lo que hubiera pasado si.... Si me hubiera dado cuenta, si nos hubieramos sentado en otra mesa, si hubiera puesto el móvil encima de la mesa....
En fin, hoy estoy más tranqui, pero ayer me dio mucha, mucha rabia. Putos amantes de lo ajeno!!!!
viernes, 19 de marzo de 2010
Más vale malo conocido...
Se recomienda a las parejas con hijos que se tomen un descanso de niños un día a la semana. Para ello es ideal salir a cenar en pareja, descansar de gritos, óredenes y quejas, y pasar una velada tranquila.
Nosotros hace tiempo decidimos no esperar a tener hijos para tomarnos ese día, y los jueves intentamos salir a cenar.
Es el día ideal para probar cosas nuevas, restaurantes nuevos, propuestas diferentes, etc. Por suerte, en el barrio donde vivimos la oferta de ocio es lo suficientemente amplia como para tener restaurantes donde elegir.
Hay un restaurante por donde pasábamos siempre pero nunca habíamos pensado en entrar. Y finalmente, ayer, entramos.
Es un lugar muy agradable, con una decoración detallista y, para mi gusto, muy bonita. Pedimos, para picar, pulpo con un puré líquido de patatas. Puede parecer asquerosito, dicho así, pero estaba delicioso. El camarero nos propuso acompañar el pulpo con pan con tomate, le hicimos caso, pero resultó ser una mala elección (para acompañar el líquido de puré de patata, hubiera sido mejor el pan sin tomate)
Yo elegí la hamburguesa de ciervo, y mi compañero gastronómico eligió los raviolis rellenos de salmón ahumado.
Tras esperar unos diez minutos entre el primero y el plato principal, aparecieron los platos. Primera decepción: en el plato había tres raviolis. Pero no exagero, eran TRES raviolis. Parece ser que estaban buenos, yo no me atreví a probarlos, porque hubiera supuesto comerme un tercio del plato. Sin embargo la salsa que lo acompañaba, y cito literalmente "parece de sobre".
Segunda decepción: la hamburguesa costaba trece euros, y una espera que le pongan una hamburguesa con un poco de verdura al lado, o un poco de esalada, o un poco de algo. Lo que no se espera una es que le pongan una hamburguesa sola, con una rebanada de pan con tomate.
La hamburguesa no llevaba ni un poco de cebolla de acompañamiento, ni una salsita, ni nada. Una hamburguesa y un trozo de pan. Hasta en el McDonald's se curran un poco más los acompañamientos.
De postre nos decidimos por un "milhojas de brownie y mascarpone" que, evidentemente, resultó ser un tiramisú. Delicioso.
Resultado: 51,15 euros. Un robo, vamos!
Nosotros hace tiempo decidimos no esperar a tener hijos para tomarnos ese día, y los jueves intentamos salir a cenar.
Es el día ideal para probar cosas nuevas, restaurantes nuevos, propuestas diferentes, etc. Por suerte, en el barrio donde vivimos la oferta de ocio es lo suficientemente amplia como para tener restaurantes donde elegir.
Hay un restaurante por donde pasábamos siempre pero nunca habíamos pensado en entrar. Y finalmente, ayer, entramos.
Es un lugar muy agradable, con una decoración detallista y, para mi gusto, muy bonita. Pedimos, para picar, pulpo con un puré líquido de patatas. Puede parecer asquerosito, dicho así, pero estaba delicioso. El camarero nos propuso acompañar el pulpo con pan con tomate, le hicimos caso, pero resultó ser una mala elección (para acompañar el líquido de puré de patata, hubiera sido mejor el pan sin tomate)
Yo elegí la hamburguesa de ciervo, y mi compañero gastronómico eligió los raviolis rellenos de salmón ahumado.
Tras esperar unos diez minutos entre el primero y el plato principal, aparecieron los platos. Primera decepción: en el plato había tres raviolis. Pero no exagero, eran TRES raviolis. Parece ser que estaban buenos, yo no me atreví a probarlos, porque hubiera supuesto comerme un tercio del plato. Sin embargo la salsa que lo acompañaba, y cito literalmente "parece de sobre".
Segunda decepción: la hamburguesa costaba trece euros, y una espera que le pongan una hamburguesa con un poco de verdura al lado, o un poco de esalada, o un poco de algo. Lo que no se espera una es que le pongan una hamburguesa sola, con una rebanada de pan con tomate.
La hamburguesa no llevaba ni un poco de cebolla de acompañamiento, ni una salsita, ni nada. Una hamburguesa y un trozo de pan. Hasta en el McDonald's se curran un poco más los acompañamientos.
De postre nos decidimos por un "milhojas de brownie y mascarpone" que, evidentemente, resultó ser un tiramisú. Delicioso.
Resultado: 51,15 euros. Un robo, vamos!
miércoles, 17 de marzo de 2010
Sólo hay una
Una chica metida en una relación insana. Insultos, discusiones, poco amor, engaños... Una relación que dura ya demasiado. Me dan ganas de cogerla por los hombros, zarandearla y hacerle ver que sólo tenemos una vida, ella tiene 26 años y ha perdido los últimos tres al lado de la persona equivocada. Me dan ganas de abrirle los ojos y enseñarle que no puede seguir perdiendo el tiempo de esta manera porque el tiempo nunca se recupera.
Salgo de clase a las nueve de la noche y una patrulla de la guardia urbana está junto a un extranjero que está sentado en la acera, sucio, magullado, drogado. Le dicen que se esté quieto, que han llamado a una ambulancia. Me fijo y tiene la mano izquierda sangrando.
La mañana, siguiente voy en la moto y veo al mismo hombre, con la mano izquierda vendada y en la derecha tiene una bolsa semitransparente con un líquido en su interior. Acerca la boca y la nariz a la apertura de la bolsa e inspira fuertemente. A su lado veo una lata de disolvente. Y mientras me alejo pienso "por qué le dejamos hacer eso?". Me dan ganas de bajar de la moto, secuestrarlo y dejarlo encerrado en una casa de campo con comida y bebida hasta que no quede ni rastro de droga en su organismo. Me dan ganas de decirle que es joven, y la vida puede traerle cosas bellas si tiene los ojos abiertos para verlas.
Hay tantas formas de ser infeliz...
Salgo de clase a las nueve de la noche y una patrulla de la guardia urbana está junto a un extranjero que está sentado en la acera, sucio, magullado, drogado. Le dicen que se esté quieto, que han llamado a una ambulancia. Me fijo y tiene la mano izquierda sangrando.
La mañana, siguiente voy en la moto y veo al mismo hombre, con la mano izquierda vendada y en la derecha tiene una bolsa semitransparente con un líquido en su interior. Acerca la boca y la nariz a la apertura de la bolsa e inspira fuertemente. A su lado veo una lata de disolvente. Y mientras me alejo pienso "por qué le dejamos hacer eso?". Me dan ganas de bajar de la moto, secuestrarlo y dejarlo encerrado en una casa de campo con comida y bebida hasta que no quede ni rastro de droga en su organismo. Me dan ganas de decirle que es joven, y la vida puede traerle cosas bellas si tiene los ojos abiertos para verlas.
Hay tantas formas de ser infeliz...
miércoles, 10 de marzo de 2010
Oficialidad
Transcribo una conversación real que he tenido hoy con una amiga:
- Ella le dijo que no lo quería compartir con nadie. Que aunque hace poco que se conocen, no quiere que sea un rollo y ya está, sino algo serio. Él le dijo que se lo pensaría.
- Y qué...????
- Pues que se lo pensó y le dijo que ahora no quería una relación seria, pero que con ella sentía algo especial y que... bueno, vale, que sí. Y se han puesto en el facebook que están en una relación el uno con el otro.
- Ella le dijo que no lo quería compartir con nadie. Que aunque hace poco que se conocen, no quiere que sea un rollo y ya está, sino algo serio. Él le dijo que se lo pensaría.
- Y qué...????
- Pues que se lo pensó y le dijo que ahora no quería una relación seria, pero que con ella sentía algo especial y que... bueno, vale, que sí. Y se han puesto en el facebook que están en una relación el uno con el otro.
lunes, 8 de marzo de 2010
El uso secreto de las palabras
Supongo que es normal creer que uno siempre tiene la razón. Supongo que es igual de normal considerar que la opción que toma uno en la vida es la correcta. Del mismo modo, supongo que es habitual creer que si todo el mundo pensara como uno piensa, las cosas irían mejor.
Tras ocho años de gobierno popular, múltiples manifestaciones, movilizaciones de todo tipo, ocupación de la vía pública, etcétera; las iniciativas legislativas, aunque no me satisfagan totalmente, no provocan un rechazo frontal en la mayoría de ocasiones (esperaré a la nueva reforma laboral, a ver cómo nos sorprende el amigo zapatitos)
Actualmente, y desde hace unos años, los que se manifiestan suelen ser votantes de derechas. Debo reconocer que organizan muy bien las movilizaciones y las manifestaciones. Y además, saben utilizar muy bien las palabras adecuadas. Nosotros íbamos con un "no a la guerra" o con un "aquesta és la seva democràcia", o gritábamos por la igualdad entre gays y heterosexuales (aún sabiendo que no somos iguales, y cada persona tiene unas necesidades determinadas a cubrir). Gritamos "No al trasvasement" y también aquello de "nunca mais". Pero si os fijais, todas las consignas era negativas.
Ellos van a una manifestación en contra de la ley del aborto y lo hacen por la vida. Quién les puede recriminar que estén haciendo algo malo, con semejante valor a defender? las mujeres pro-abortistas hablan del derecho de la mujer. Qué argumento más débil ante la palabra "vida". Ellos se manifiestan por la familia. Y entonces, qué homosexual tendrá narices de anteponer a eso su derecho a la igualdad? si la familia es la base de toda civilización...
Nosotros grítabamos no...a la guerra... a las desigualdades... a los planes hidrológicos... al G-8. Y ellos gritan sí. Hoy leía un post donde decía que los otros siempre se apoderan de las palabras buenas (vida, familia, cultura- en el tema de los toros-) y nosotros siempre nos tenemos que conformar con las que quedan.
País!!!
Tras ocho años de gobierno popular, múltiples manifestaciones, movilizaciones de todo tipo, ocupación de la vía pública, etcétera; las iniciativas legislativas, aunque no me satisfagan totalmente, no provocan un rechazo frontal en la mayoría de ocasiones (esperaré a la nueva reforma laboral, a ver cómo nos sorprende el amigo zapatitos)
Actualmente, y desde hace unos años, los que se manifiestan suelen ser votantes de derechas. Debo reconocer que organizan muy bien las movilizaciones y las manifestaciones. Y además, saben utilizar muy bien las palabras adecuadas. Nosotros íbamos con un "no a la guerra" o con un "aquesta és la seva democràcia", o gritábamos por la igualdad entre gays y heterosexuales (aún sabiendo que no somos iguales, y cada persona tiene unas necesidades determinadas a cubrir). Gritamos "No al trasvasement" y también aquello de "nunca mais". Pero si os fijais, todas las consignas era negativas.
Ellos van a una manifestación en contra de la ley del aborto y lo hacen por la vida. Quién les puede recriminar que estén haciendo algo malo, con semejante valor a defender? las mujeres pro-abortistas hablan del derecho de la mujer. Qué argumento más débil ante la palabra "vida". Ellos se manifiestan por la familia. Y entonces, qué homosexual tendrá narices de anteponer a eso su derecho a la igualdad? si la familia es la base de toda civilización...
Nosotros grítabamos no...a la guerra... a las desigualdades... a los planes hidrológicos... al G-8. Y ellos gritan sí. Hoy leía un post donde decía que los otros siempre se apoderan de las palabras buenas (vida, familia, cultura- en el tema de los toros-) y nosotros siempre nos tenemos que conformar con las que quedan.
País!!!
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